La congestión portuaria ha vuelto a convertirse en uno de los temas más críticos para las cadenas de suministro globales en 2025–2026. Tras años de presiones postpandemia, ajustes de rutas por factores geopolíticos y cambios en la demanda, los principales puertos del mundo enfrentan retrasos sin precedentes, afectando la eficiencia del comercio internacional y obligando a empresas y gobiernos a replantear sus estrategias logísticas.
¿Qué está ocurriendo realmente en los puertos?
Los datos más recientes muestran que la mayoría de los principales puertos del mundo continúan enfrentando congestión operativa severa. Según informes de 2025, más del 96 % de las terminales de contenedores tuvieron interrupciones operativas y los tiempos de espera de los buques se dispararon, con demoras que en algunos puertos superan los 10 días.
Esta situación representa uno de los niveles de congestión más altos desde la pandemia de COVID-19, con un aumento de hasta 300 % en los retrasos registrados a mediados de 2025 en hubs como Rotterdam, Singapore, Cape Town y Ningbo-Zhoushan.
Principales causas de la congestión portuaria actual
La congestión no es un fenómeno aislado ni temporal, sino el resultado de múltiples factores estructurales y coyunturales:
1. Desbalance entre oferta y volumen de carga
La demanda de transporte marítimo ha seguido creciendo, impulsada por el aumento del comercio global y la producción industrial, especialmente en Asia y América Latina. Sin embargo, muchos puertos todavía operan con infraestructura y procesos que no han evolucionado al mismo ritmo.
2. Limitaciones de infraestructura y tecnología
Puertos con sistemas anticuados, falta de equipamiento moderno (grúas, terminales automatizadas) o poca capacidad de almacenamiento enfrentan cuellos de botella operativos. La falta de digitalización integral también ralentiza la coordinación entre actores logísticos.
3. Impactos climáticos y meteorológicos
Eventos meteorológicos extremos —huracanes, tifones, inundaciones— se han vuelto más frecuentes debido al cambio climático, obligando al cierre temporal de instalaciones portuarias y provocando retrasos acumulados en los calendarios de buques.
4. Disrupciones laborales y tensión geopolítica
Huelgas, escasez de mano de obra especializada y tensiones comerciales también han incidido sobre la eficiencia de los puertos. Además, conflictos geopolíticos que afectan rutas clave (como el Golfo de Adén y el Estrecho de Ormuz) han forzado redirecciones más largas y costosas.
5. Regulaciones ambientales más estrictas
Medidas como la exigencia de combustibles más limpios o límites de emisiones han aumentado los tiempos de tránsito y operaciones, impactando la velocidad de descarga y carga.
Impactos en el comercio y las cadenas de suministro
Retrasos y aumento de costos logísticos
Los tiempos prolongados de espera en puertos se traducen en mayores costos de flete, tarifas portuarias y penalizaciones por demoras (demurrage), que pueden variar diariamente.
Incertidumbre en inventarios y producción
Las empresas que operan bajo modelos just-in-time (JIT) han visto cómo los retrasos en puertos provocan desabastecimiento temporal de insumos y productos terminados, obligando a incrementar inventarios de seguridad, lo que a su vez eleva costos de almacenamiento.
Riesgos para economías emergentes y vulnerables
Los países con menor capacidad logística o que dependen intensamente de rutas marítimas están más expuestos a pérdidas económicas, dificultades para exportar e impactos negativos en sectores clave como la agricultura y manufactura.
Presión inflacionaria y sobre costos finales
Los incrementos en el transporte internacional suelen trasladarse hacia los precios al consumidor final, contribuyendo a tensiones inflacionarias en mercados sensibles a bienes importados.
Estrategias para mitigar la congestión
La industria logística y los operadores portuarios, junto con gobiernos y empresas, están explorando múltiples caminos para enfrentar estos desafíos:
Digitalización y automatización portuaria
Integrar sistemas de gestión portuaria inteligentes, tecnologías de seguimiento de contenedores y análisis de datos en tiempo real ayuda a optimizar la asignación de muelles y recursos.
Mejor coordinación entre modos de transporte
Fortalecer conexiones con transporte terrestre (ferrocarril y camión) y asegurar fluidez en las rutas interiores ayuda a descongestionar terminales.
Diversificación de rutas y hub alternativos
Empresas están adoptando redes logísticas flexibles que incluyan puertos secundarios y rutas alternativas para minimizar riesgos de retrasos en hubs saturados.
Inversión en infraestructura y talento humano
Expandir capacidad de muelles, patios y equipamientos, así como formar personal especializado (operadores, planificadores) es clave para elevar la resiliencia de los puertos.
La congestión portuaria es un desafío complejo y multifactorial que impacta de manera significativa la competitividad de las empresas y la estabilidad del comercio internacional. No es un fenómeno aislado, sino una señal de que los sistemas logísticos globales deben evolucionar hacia modelos más flexibles, resilientes y tecnológicamente avanzados.
Para organizaciones como EC Group, entender estos fenómenos no solo es clave para la planificación operacional, sino también para diseñar estrategias de mitigación que permitan mantener la continuidad de las cadenas de suministro, reducir costos y asegurar la satisfacción del cliente.